THE MEANTRAITORSrock 

The Meantraitors: ‘Down With The Human’ (2019)

Originarios de San Petersburgo, The Meantraitors son una banda de psychobilly (y más cosas) que se instalaron en Alemania a finales de los 90 y desde allí estuvieron tocando y viajando por toda Europa (y Rusia, por supuesto), grabando álbumes (dadas las condiciones -dicen- cada uno es una obra maestra por derecho propio) y perdiendo e incorporando miembros en una carrera muchas veces en el límite de las leyes europeas de extranjería.

El líder, Stas Bogorad, hace unos años se asomó al vértice más cortante del lado salvaje de la vida, vio la luz, volvió a la madre patria, se desintoxicó y hasta se hizo vegano; pero no ha perdido (ni él ni sus compañeros) ni un octano de la furia originaria, como puede comprobarse en ‘Down With The Human’, el disco con que celebran los 30 años de vida de la banda.

Con una producción de cero florituras, como manda la norma sagrada del punk, la banda entrega con plena desenvoltura (mención para el baterista Dima Gainutdinov, el de los brazos prodigiosos) once temas entre los que, por supuesto, predominan el punk y el psychobilly, pero donde hay hueco para otros tonos, como el rock más convencional (‘The Voice Of Bear’), el surf musculado (‘Hostage’) y hasta otro tema instrumental, que puede corresponder a lo que ellos entienden por una balada (‘Guilty Forever’, que cierra el disco).

Pero donde The Meantraitors demuestran su verdadera valía es en el terreno que les es más querido, el de la velocidad (no en vano se declaran fans de Nascar), como puede comprobarse en joyas speedicas como el tema que da título al álbum y que lo abre o gemas del pogo como ‘Lazy God’, ‘Nascar Fan From Pakistan’ o ‘Cheerin’ The Dawn’, temas en que la voz de Bogorad (con su muy paticular acento en inglés), su extraordinario toque de guitarra y la base -casi una pared de sonido- que le dan los toques de Gainutdinov y el bajo de Alexey Serykh cooperan de forma magnífica a que todo esto haga su cometido, que es cada canción te agarre por ahí y no te suelte hasta el último toque de baqueta.

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