Chuck Prophetrock 

Chuck Prophet: ‘The land that time forgot’ (2020)

Es curioso que con Prophet sigamos teniendo (yo al menos) la sensación de que es un eterno aspirante al estrellato, cuando (primero) ese trono, para artistas como él, o ya no existe o ya no merece la pena y (en segundo lugar) cuando el californiano calza ya 57 tacos, lleva treinta años de carrera en solitario y ha sacado con su nombre la bonita cifra de catorce discos.

‘The Land That Time Forgot’, donde vuelve Prophet a tirar del baúl en el que guarda más de un centenar de composiciones coescritas con el poeta Kurt Lipschutz, es un disco melancólico, reposado, casi acústico, maduro, denso y extraordinario, un disco que, si quieres (y ojalá quieras), no se te acabará nunca y podría quedarse a la vista en la estantería de casa o en la lista corta del reproductor tanto tiempo como lo necesites.

Hemos dicho que es un disco calmado y sin aspavientos (‘Nixonland’ o la dylaniana ‘Waving Goodbye’), lo que no quita que en ocasiones pueda ser dinámico y juguetón sin dejar de ser lírico (‘Best Shirt On’) o dejar salir la vena más rockera en la estupenda ‘Marathon’ para volver con dos baladas clásicas de esas de quitarse el sombrero: ‘High As Johnny Thunders’ y ‘Paying My Respect To The Train’.

Pero, con todo lo anterior, el gran valor de ‘The land that time forgot’ es mostrar -en el caso de su autor, una vez más- que uno de los pocos caminos que el rock and roll tiene todavía abiertos es de mostrar el mundo a través de los ojos de un héroe (un vaquero, un soldado, un guerrero del día a día) cansado pero no derrotado, recluta voluntario a la primera llamada, siempre sincero, honesto, fiel a sus cuatro principios básicos y jamás dispuesto a jugarse su integridad, porque él es su propia medida y su propio juez.

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