Honey Harperamericana 

HONEY HARPER: ‘STARMAKER’ (2020)

Poco nos deberían importar los bandazos que haya dado un artista en el pasado si su presente es tan sugerente como el de Honey Harper, pero es que en el caso de William Fusell (su verdadero nombre) el recorrido vital y musical de este hombre hasta dar con este concepto de personaje + música con que ahora triunfa es tan interesante que, visto el resultado, raya en lo morboso. Nacido en Georgia y criado en Atlanta, hijo de un imitador (ignoramos si profesional) de Elvis, Fusell ha tenido antes de este dos proyectos musicales, uno en Estados Unidos y otro en Inglaterra, que nada tienen que ver con la música de raíces: la banda de dream-pop Mood Rings y el combo synth pop Promise Keeper.

Fuera porque con ninguna de esas formaciones le llegaron fama y fortuna y decidió reinventarse, fuera porque -como él cuenta- tuvo una epifanía escuchando ‘Weightless’ de Brian Eno, el caso es que hace tres años apareció con un EP bastante interesante, ‘Universal Country’, más la etiqueta de celestial cosmic country para lo que hace y la actitud y las pintas de un personaje fabricado para estar justo en el límite entre tomártelo o no en serio.

Y hablando de límites, no te extrañe mientras escuchas ‘Starmaker’ que Harper te haga caminar por el filo que separa el agrado del empalago, pues canciones hay que estiran -y sin rubor- el dulzor del melodrama más allá de lo que algunos oídos podrán soportar, como por ejemplo en la intro sinfónica casi de película Disney con que se abre ‘Suzuki Dreams’, una canción por otra parte magnífica, como lo son indudablemente la mayor parte de las que integran un disco que es casi una experiencia y que necesita desde luego más de una escucha.

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