The Molochs: ‘America’s Velvet Glory’ (2017)

Segundo álbum de pegadizo garaje-rock de este combo angelino. Una banda que bucea en varios estilos del rock de los años 60, sonando como una embriagadora combinación de varias bandas de la época.

The Molochs no se limitan a recrear en sus temas esos sonidos que les inspiran, sino que consiguen imprimirles su toque personal para que transmitan cierto magnetismo y suenen actuales y no quedarse como un mero grupo de ‘revival’.

‘America’s Velvet Glory’ es una sorpresa y un disco muy estimulante, del cual nos aventuramos a afirmar que puede estar en las listas de los mejores del año. Destaques para: ‘Ten Thousand’, ‘No More Cryin’’, ‘You Never Learn’ y ‘Charlie’s Lips’.

Natural Child: ‘Okey Dokey’ (2016)

Con un pie en la americana y otro en la psicodelia, con más influencias, referentes, homenajes y guiños que en las paredes del garito que más frecuenten en su pueblo, Nashville, llegan los Natural Child con su cuarto disco, que es un placer escuchar, compartir, recomendar y reseñar.

‘Okey Dokey’ debería encabezar ya las listas de los discos más luminosos, buenrolleros y optimistas de la historia y es por eso y por su descarada voluntad de agradar por lo que no parece de estos tiempos. Se nota que estos tíos se lo pasan bien haciendo lo que hacen, que se gustan y que les encanta compartirlo. Semejante celebración de la vida es algo sospechoso y está últimamente muy mal vista.

No es que ‘Okey Dokey’ sea un placer inconfesable, pero ten cuidado con ponerlo demasiado alto o con que se te note que hace (un poquito) feliz.

Van Morrison: ‘Keep Me Singing’ (2016)

Por si alguien tiene duda de cómo ve el futuro inmediato -o sea, todo su futuro a los 71 años- El león de Belfast, solo tiene que leer, y no entre líneas, los títulos de sus dos últimos discos:  ‘Born to Sing: No Plan B’ (2012) y este ‘Keep Me Singing’ publicado no hace todavía dos meses.

Si el disco de 2012 resultaba un poco amargo y hasta desolado (sobre todo por algunas letras) en este George Ivan parece haber recuperado el pulso y el entusiasmo y -sin hacer desde luego una fiesta- entrega un más que agradable y entonado manojo de buenas canciones en la misma línea entre el jazz y el rhythm and blues que practica (y borda) hace dos décadas.

No falta nada, no sobra nada, tienes lo que esperas ¿Esperabas otra cosa?