Pearl Jam: ‘Lightning Bolt’ (2013)

El término ‘dinosaurio’, referido a una banda de rock, se acuñó en la tercera parte de los años 70 del siglo pasado para calificar (con un poquito/mucho de desdén) a bandas como Led Zeppelin, Deep Purple o Pink Floyd que, por edad y por trayectoria, se habían quedado desconectadas de los jóvenes músicos y aficionados que estaban ya subidos en la corrientes de punk o de la new wave y las veían como verdaderos engendros del pasado y como el enemigo a batir en los discos y los escenarios (‘hay que matar al padre’ y todo eso).

Actualmente cabría usar ese término para referirse a estos grandes supervivientes del grunge, anclados en sus modos y sus fórmulas desde finales de los 90, congelados en su método y en su implacable manera de repetirse, pero -¡ay!- el problema es que la hierba que come este dinosaurio crece fresca y muy alta y de ella también se alimenta (casi) cualquier jovenzuelo que agarra hoy una guitarra eléctrica, desde Sevilla a Seattle, pasando por Estocolmo.

Porque el grunge ha sido la última gran cosa que le pasó al rock, le pasó hace más de dos décadas y no parece que vayamos a ser capaces a corto plazo de superarlo o simplemente librarnos de él. Así que, visto que muy pocos hacen discos de lo suyo como Pearl Jam y que los defienden como nadie sobre un escenario, démosle la bienvenida de nuevo e Eddie Vedder y disfrutemos de su muy conocido menú de trallazos y baladas repartido en las habituales (y ya virtuales) cara A y cara B del disco, con alguna cosa reseñable (Mind Your Manners, Sirens, Pendulum…) y poco más, que no está mal para como está la cosa.

Pearl Jam: “Backspacer” (2009)

¿Puedo decir que me gustan todas las canciones de este disco? ¿De verdad que no pasa nada? Es más, lamento no tener 16 años para aprendérmelo de memoria (que es lo que se hace, o se hacía o debería hacerse a los 16 años: meterse uno discos enteros en la cabeza; al menos -o mejor, sólo- discos como éste).

La traducción más exacta de “Backspacer” creo que es ‘retorno de carro’, lo que pasa es que ya casi nadie se acuerda de las máquinas de escribir y de que éstas tenían carro, y el sentido de la expresión tendría así que ver con ‘reiniciar la escritura’, que es lo que Eddie Wedder y sus chicos pretenden y consiguen con este pedazo de plástico.

Puestos en el año corriente, Pearl Jam se han impuesto una doble superación. La primera, la musical, ya estaba casi lograda con Pearl Jam (2006), donde la banda retornaba a las esencias del hard rockque casi traicionaron en el últmo cambio de década, cuando a ellos les dio por ponerse estupendos (Yield, 1998, y Riot Act, 2002) y la peña se quedó con cara de póquer, y ese retorno se confirma -y cómo- ahora y desde el primer corte del disco, para que vaya quedando clarito:

Potencia, fuerza, rabia y optimismo: rock and roll.

Backspacer va alternando en sus casi 40 minutos de duración (una sorpresa la brevedad, por cierto) dos -digamos- “paletas” rockeras: la del rock duro más purista (con tendencia al tono épico y todo: Supersonic,Got Some) y la “paleta grunge”, más contenida y áspera (Amongst The WaveForce Of Nature). Además, hay dos baladas de excelente factura (Just Breathe y The End) y todavía tuvieron tiempo para construir una pieza que debería ir directa -¡pero ya!- al canon de la excelencia del rock and roll:

La otra superación es por la fuerza de los acontecimientos: muerto Bush (es un poner), se acabó la rabia. Con Obama en la Casa Blanca y sin que prácticamente nada de la política exterior norteamericana haya cambiado sensiblemente, todo el frente antiimperialista y antirrepublicano de los artistas de izquierda (allí “liberals”) se ha desinflado, con lo que tienen que volver por donde solían y el bueno de Wedder tiene que cantar al amor, a la amistad y ser positivo en esta vida: ¿será esto el dichoso talante?