Julio de la Rosa: ‘Pequeños trastornos sin importancia’ (2013)

El acontecimiento musical del año en España -al menos en los palos que nos ocupan- probablemente ya ha sucedido y es la publicación de estos ‘trastornos’ por un tan resuelto como sincero y desatado, en letra, música y portada, Julio de la Rosa, a quien alimenta el mejor combustible creativo jamás descubierto: el desengaño amoroso. El disco es bueno por franco y por ambicioso, por desinhibido, rencoroso e hiriente (que no misógino), por ser musicalmente complejo, adulto e inteligente, y, sobre todo, por ser libre. Libre de decir aquello que, en esos…

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