Girls: ‘Father, Son, Holy Ghost’ (2011)

Meterle mano a los clásicos con este descaro, hacer canciones de hace 50 años (Saying I Love You) como si se acabara de descubrir el modo, saltar de los Beatles (Just A Song) a ¡Deep Purple! (Die) o a Wilco (Forgiveness) en minutos, sazonar con guitarras cursis y letras dignas de una carta al SuperPop y encima de todo poner actitud indie y pose de estrella y prisas por serlo (cuentan de más los discos que llevan) tiene necesariamente que cabrear al personal y lo entendemos, pero a este se-gun-do disco de Girls le pasa como al primero: que cuando entras te acaba ganando, que tienes que reconocer que hay talento más allá del amaneramiento y del copy-paste y que, finalmente, debes admitir –quizá a tu pesar- que el niñato de Chris Owens te la ha vuelto a meter.

Girls: “Album” (2009)

Cualquiera que sea visitante asiduo de nuestras entradas sabrá de los pocos ascos que le hacemos a cualquier disco retro pero honesto y la devoción con que glosamos la obra de los que han hecho del pasado su pasión en el presente. Así que con Album, de Girls tenemos que mordernos la lengua al preguntar si Chris Owens, el repelentísimo líder de la banda (al gusto de muchos) se ha enterado de que existió Buddy Holly una vez, que lleva muerto más de 50 años y que Morrisseyhace 25 que intenta ser su profeta en La Tierra. Porque Album con su sonido lo-fi, sus guitarras purísimas, sus lánguidas voces y tu temática adolescente se acerca tanto (pero tanto) al sonido teen de finales de la década de 1950, que los calificativos como influencia u homenaje o puesta al día se quedan cortísimos y habría que recurrir a otros como clonación o el más duro usurpación.

Pero esto ocurre en los primeros minutos de la escucha, porque conforme te vas dejando llevar (porque hay que hacerlo, porque uno se deja) el disco va ganando en virtudes tema a tema. La limpieza de las composiciones, su clasicismo –roto sólo por el descarado amaneramiento de Owen, que es lo único que actualiza las piezas junto con alguna ocasional intrusión noise– van creando un poso amable, incluso confortable y, al final, vaya, tienes que reconocer que te ha gustado, aunque…

De todas formas, tampoco hay sorpresa. Si el año pasado triunfaron Glasvegas –más complejos, pero en la misma línea– cómo no van a triunfar este año Girls, si además viene Owen con un currículum digno de una novela de Dickens.