Benjamin Clementine: ‘At Least for Now’ (2015)

Cuenta el mito que esta fuerza (vocal) de la naturaleza fue descubierto en el metro de París, donde vivía casi como un sin techo, que poco menos que había huido a Francia por problemas de diverso tipo, que no quiere saber nada de su familia y no sé cuantos melodramas más, incluida, por supuesto, la fábula de músico sin formación y hecho-a-sí-mismo con el que Paul McCartney flipa cuando lo descubre en su primera aparición televisiva.

Que todo lo anterior es -verdad arriba, verdad abajo- una trola magnífica lo confirma el propio Clementine y basta una primera escucha a este monumento sonoro para descubrir que el variado catálogo de influencias (de la chanson al jazz, de Serge Gainsbourg a Nina Simone, del jazz a Satie) no lo asimila uno en una acera.

‘At Least for Now’ es un disco apasionado, impetuoso, irregular, descompensado y heterodoxo, pero también es irresistible y adictivo, y con el plus de que se puede practicar el juego de adónde puede llegar -por arriba, por abajo, por los matices- la portentosa y milagrosa voz de este hombre.