Anderson .Paak: ‘Malibu’ (2016)

Al igual que hace 50 años la música hecha por negros que quería alcanzar la gloria tenía que pasar por los canales (y, a veces, las trituradoras) de Motown, Stax o P.I.R., parece que, a estas alturas de la película, los artistas afroamericanos tienen que ser tocados por alguna de las actuales varitas mágicas para llamar a las puertas de las grandes audiencias.

Esencialmente, esas varitas están en manos de tres o cuatro ‘grandes manos’: por un lado, el conglomerado (mucho más grande ya que la pareja) Jay-Z/Beyoncé y el sello Def Jam, de Chicago (Kanye West, Vince Staples, The Roots) y, por otro, el toque mágico personalizado en ‘artesanos’ como Chance The Rapper (Donnie Trumpet & The Social Experiment) o Dr. Dre. Por supuesto, ‘entre otros’.

Bien, pues fue el dedo mágico del Dr. Dre quien señaló a Anderson .Paak como intérprete (de cinco o seis temas) en la banda sonora de ‘Straight Outta Compton‘ y el que se ve que le ha puesto las pilas para que se afine, supere (era relativamente fácil) su anterior disco en solitario y construyera lo que parece el inicio de una fructífera nueva vía en su trayectoria.

‘Malibu’, dentro de lo que cabe, es un disco mainstream, con menos hip hop y mucho más r’n’b y soul, que tiene puestos los ojos en influencias contemporáneas como D’Angelo (o Jamiroquai (‘Am I Wrong‘) y, por supuesto, en clásicas como Marvin Gaye (‘Heart Don’t Stand A Chance‘), lo que lo convierte en una obra lo suficientemente balanceada como para haber podido colocarse entre los discos más valorados de la primera mitad de este año.

Se puede decir que lo que ha hecho .Paak con respecto a su disco previo y frente a los (grandes) artistas de la esfera hip hop es dar a sus canciones (incluso cuando rapea nigga y motherfucked) una buena mano de suavidad y de elegancia, huyendo de la agresividad característica (y estigma) del género y ofreciendo un disco accesible y recorfortante.