Leon Bridgessoul 

Leon Bridges: ‘Good Thing’ (2018)

¿Puede un artista salir bien parado de su indecisión? Pues Leon Bridges más o menos lo hace. Tres años después de esa joya viejuna que era ‘Coming Home’, viene el texano con un nuevo disco que es posible que se le haya dormido en las manos de tanto manosearlo. Y es que el manoseo podría estar justificado: Bridges tenía 25 años en 2015 y lo último que le convenía después del éxito (y de la barrila que le dieron con el parecido de su voz a la de Sam Cooke) es que lo etiquetaran como un artista retro. Ni le convenía ni le apetecía, pues Bridges quiere jugar (o eso dice) en la misma liga que Bruno Mars, aunque no estamos seguros (ni él, ni su productor, por lo que parece) de que tenga la misma equipación. Y ahí viene el posible manoseo por indecisión.

‘Good Thing’ es un buen disco porque contiene bastantes buenas canciones, pero la dispersión estilística de estas despista al oyente y le impide percibir y disfrutar el conjunto -digamos- porque los bandazos se acusan. Es como si fuera una antología de los intentos de Bridges por encontrar su hueco en el mundo. Y o no lo ha encontrado o este disco es la primera piedra de uno nuevo que se está haciendo a medida: el hueco de muchos huecos.

Tenemos por un lado tres temazos bailables: la irresistible ‘Bad Bad News’ y esas dos perlas funky que son ‘If It Feels Good (It Must Be)’ y ‘You Don’t Know’ (qué bajo). ‘Bad Bad News’ tiene además el valor añadido de ser un tema jazzy, lo que le está muy bien, porque ahí es un guiño cool, pero esos mismos elementos jazz seguramente descuadren (por exceso) a la mayoría de los oyentes en otros dos temas bien diferentes: en ‘Lions’, demasiado disonante, y en el final del disco, en ‘Georgia to Texas’, un tema que se nos antoja de enfoque demasiado confuso para los objetivos del artista, si es que son los que él declara.

Y en la otra punta del espectro tenemos temas como el que abre el disco, ‘Bet Ain’t Worth the Hand’, de una pureza elemental, casi naif, que también podemos encontrar en ‘Shy’ o en la muy ochentera ‘Forgive You’, por otra parte excelentes, aunque, en principio, no se nos ocurre que vayan dirigidas al mismo público que ‘Lions’.

Y ahí es donde le encontramos el ‘pero’ a ‘Good Thing’, en la falta de definición de concepto o intención del álbum (tendría que ser álbum después de tres años de manoseo y no lo es) y, sobre todo, en que no apunta a un objetivo, un destinatario, un target concreto. Y así, señor Bridges, se queda a usted en tierra de nadie, espacio vacío, con media docena de canciones muy buenas, eso sí.

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