Chicano Batman: ‘Freedom Is Free’ (2017)

Chicano Batman está formado por Eduardo Arenas (bajo y voz), Carlos Arévalo (guitarra), Bardo Martínez (voz, órgano y guitarra) y Gabriel Villa (percusión y batería), una banda oriunda de Los Ángeles, que nos presenta su mejor trabajo hasta la fecha, grabado en el Diamond Mine Recording Inc. de Nueva York junto a Leon Michels, productor de Sharon Jones & The Dap-Kings, Lee Fields & The Expressions y The Arcs, entre otros.

Un trabajo producido de manera analógica en el que se nos muestra a un grupo excepcional y original con un amplio abanico de influencias, combinación de su herencia latina con tropicalia brasileña, funk, soul, R&B, ecos de afrobeat y psicodelia, todo ello acompañado de una fuerte carga política.

Destaques para: ‘Passed You By’, ‘Friendship (Is A Small Boat In A Storm)’. ‘The Taker Story’, ‘Flecha Al Sol’ y ‘Freedom Is Free’.

Sampha: ‘Process’ (2017)

Sampha Sisay es un joven músico británico de 28 años que presenta ahora su primer disco demostrando que en esto del triunfo se puede hacer el camino al revés, si bien pasar primero por el estado de compositor/arreglista/productor para otros (Solange, Frank Ocean, Drake o el omnipresente Kanye West) para acabar haciendo uno su propio bollo tampoco es que sea una ruta demasiado rara.

Basta escuchar un par de temas de este excelente ‘Process’ para establecer similitudes con el sonido de James Blake y por eso rápidamente se le quiso poner a Sampha la etiqueta de ‘sucesor de’, pero lo cierto es que tanto Blake como él proceden de la misma cantera del post-dubstep y utilizan los mismos palos, solo que Blake se adelantó o lo tocó primero la varita de la fortuna.

Y lo cierto es que ambos artistas trabajan el mismo género, que se decía antes:  el ya mencionado dubstep junto al hip hop y el modern r’n’b crean las bases, que son trufadas con samples y, por encima, los arpegios electrónicos tejen la superficie sonora sobre la que flota un soul vaporoso que sale de una voz insegura. Y funciona que lo flipas.

Con Brio: ‘Paradise’ (2016)

Hay cosas que no se entienden (o que es mejor decir que no se entienden para no hacerte mala sangre): que en un mundo tan conectado que se resfría un tío en Perth, Australia, y acaba yendo a la farmacia una tía en La Codosera, Badajoz, esto

haya pasado desapercibido para prácticamente todo el mundo, incluyendo prensa especializada, es un crimen nefando cuya carga solo podemos obviar escuchando en bucle este disco, tema a tema, durante un mes.

La banda, formada en torno al frontman Ziek McCarter (que cuenta que se le apareció en sueños su padre, asesinado en 2011, la noche antes de empezar a grabar el disco y que lo invitó a irse con él al ‘paraíso’) e integrada por intérpretes habituales en el circuito de música negra de la Bahía de San Francisco, tiene sus pies bien asentados en las grandes bandas de soul de los 70 (Sly & The Family Stone, Earth, Wind & Fire, Funkadelic…), pero lo suyo no es ni la nostalgia ni la emulación. La prueba más evidente es que ya la primera escucha del disco deja bien a las claras la voluntad de sus creadores de arrastrar al oyente en una trayectoria ascendente en intensidad, en complejidad y en sano exceso.

Con Brio hacen honor a su nombre y suenan como un cañonazo, por cierto muy ajustado en decenas de bolos antes y después de la grabación del disco, y es precisamente ese rodaje, esas horas de escenario y complicidad, lo que dan al sonido de la banda el lubricante que lo hace tan singular y extraordinario.