The National Sleep Well Beastrock 

The National: ‘Sleep Well Beast’ (2017)

La trayectoria de The National va camino de convertirse en un topicazo de libro, aquello de que el éxito, si no te mata de golpe, te pone a matar de aburrimiento por propagación. Hace poco más de una década, en la época en que publicaron ‘Aligator‘ y ‘Boxer‘, sus mejores trabajos, los de Ohio no le importaban una higa a casi nadie (coño, que vinieron a Madrid en esos años y no los fueron a ver ni los amigos del promotor), salvo a algún sector del público norteamericano y a algún crítico rarito (aquí muy cerca había uno, por cierto). Pero, chica, fue publicar ‘High Violet‘ (2009), su primer intento de acercarse al gran público (‘tú mete himnos ahí, Matt, que lo petamos’) y de querer parecerse a ‘otros’, es decir, dejar de parecerse a sí mismos (difícil tarea, no obstante, si el que lo canta todo es Berninger) y, oye, todo fueron de golpe alabanzas, nubes de incienso, portadonas en la prensa (la especializada y la solo especializada en ser cool) y letras de las más gordas en los carteles de los festivales más gordos. Vino ‘Trouble Will Find Me‘ tres años después y fue de nuevo celebrado por la crítica y por el line-up más mediático a pesar de ser una castaña de las gordas, consecuencia de haber abandonado los himnos e intentar clonar a Coldplay (que ya era delito a esas alturas), para quedarse en una cosa plana, casi causante de aturdimiento.

Lo primero que llama la atención de este ‘Sleep Well Beast’ es una evidente voluntad de romper con el disco anterior, con la búsqueda por imitación de un sonido ajeno y, también, un notable esfuerzo por enriquecer y ampliar la paleta sonora y la textura añadiendo capas, elementos orgánicos, loops electrónicos y coros, receta esta que funciona muy bien cuando debajo de todo ello respira una buena canción, como ‘The System Only Dreams In Total Darkness’, ‘Day I Die’ o ‘Guilty Party’, pero que naufraga cuando no es el caso, como en el tema que da título al disco y en unos buenos cuantos igual de anodinos. Y ese es, finalmente, el problema de este trabajo, la poca abundancia de buen material.

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