Queens of the Stone Age  Villainsrock 

Queens of the Stone Age : ‘Villains’ (2017)

El último disco de QOTSA está entre bien y muy bien y que lo sepa todo el mundo. No es formidable, eso sí, como lo era el anterior, pero el que lo haga todo formidablemente bien siempre que le dé la gana que tire la primera piedra (a las reinas de la edad de piedra). Homme sigue siendo en este ‘Villains’ tan fiel a sí mismo como lo ha sido siempre y, que nos parezca a nosotros, no hay dos discos de las reinas que sean iguales; además, el amado líder, cuando quiere serse infiel, ya tiene unos buenos cuantos proyectos alternativos donde embarrarse.

A lo peor, lo que escuece es que haya llamado a Mark Ronson para producirlo y, sobre todo, que se note un poco (esos loops, esas palmas, esa cacharrería) y, especialmente (para qué nos vamos a engañar), que haya temas bailongos y que el conjunto resulte (comparado con lo esperado por los talibanes de la piedra) algo ligero, o sea, light-stoner, un oxímoron, un horror.

El disco comienza con una de cal y una de arena, es decir, con el tema machacón/stoner esperable, ‘Feet Don’t Fail Me’, seguido de otro ¡casi disco!, ‘The Way You Used To Do!’, donde Ronson empieza a soltarse (o directamente se desmelena) y es en esa cara y cruz de esos primeros diez minutos donde está la clave para entender y disfrutar ‘Villains’ (y, si no lo puedes soportar, pues lo dejas y ya está). Sigue con la potente (y de nuevo machacona) ‘Domesticated Animals’, viene luego ‘Fortress’, una balada/medio tiempo que desemboca en ‘Head Like A Haunted House’, probablemente la canción más loca del disco, muy bailable sin dejar de ser áspera, y, otra vez, volvemos a las esencias de la banda con ‘Un-Reborn Again’. ‘Hideaway’ es un interludio ligero y con estribillo (me acuerdo de Muse, qué cosas) y un respiro antes de la muy rockera y resultona ‘The Evil Has Landed’, a la que sin embargo quizá le sobren minutos y riffs y, sobre todo, de ‘Villains of Circumstance’, broche ideal para el disco, porque contiene una cierta mirada al pasado de la banda, un guiño al mainstream (me vuelvo a acordar de Muse, qué queréis) y, en general, un regusto extraño, porque es quizá el tema de este disco que menos se parece a sus autores.

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