Little Steven: ‘Soulfire’

Mucho se está escribiendo acerca de este disco de Little Steven y todo muy bueno o, cuando menos, amable; pero lamentablemente casi cada letra publicada casi en todas partes no parece otra cosa que un perdigón camino de la cabeza de su amigo, colega y jefe Bruce Springsteen y poco más, porque muy pocas críticas parecen surgir del buen chapuzón en el disco que el disco merece.

A la vista de todo lo sucedido, la publicación de ‘Soulfire’ debería ser bueno para Van Zandt y malo para el ‘Boss’, pero lo que ha acabado pasando es que hemos acabado hablando más (mucho más) del hombre que no ha sacado el disco que del que sí lo ha hecho y, francamente, no es creíble que todo el esfuerzo de Little Steven haya sido para dar una (merecidísima) colleja a alguien.

Lo que se ha hecho Van Zandt con este disco es fundamentalmente un homenaje a sí mismo, a su concepto del rock and roll y a sus raíces, que no son otras que la música norteamericana de los años setenta en la versión que él mamó (con Springsteen) y que se conoce como Jersey shore sound (cuidado: no tiene nada que ver con la serie de TV), una mezcla muy golosa de rock, blues, soul y americana, que se interpreta con entusiasmo (esto último es mucho más importante de lo que parece) y que transmite de forma inmediata a la audiencia cantidades inconmensurables de energía y optimismo, ingredientes estos que son los que encumbraron al ‘Boss’ y que son precisamente los que se echan de menos en sus discos desde hace más de dos décadas.

Y, finalmente, este ‘Soulfire’ es magistral por tres razones: por un lado, es un manual de lo que debe ser el concepto artístico de un álbum (aunque solo sea por cómo están ordenadas las canciones); en segundo lugar porque está extraordinariamente producido (todos los elementos de cada tema están permanentemente sumando y empujando hacia adelante) y, en tercer lugar, porque es la receta mágica de lo que siempre ha sido y debería ser un disco de rock and roll: un soberbio salto hacia algo mejor.

Sweet Spirit: ‘St. Mojo’ (2017)

Sweet Spirit es una banda de Austin, Texas, co-liderada por la versátil Sabrina Ellis y el muy eficiente Andrew Cashen, que en 2015 se presentó con un interesante disco titulado ‘Cokomo‘ y que dos años después amplía (y de qué manera) su repertorio con este espléndido disco del que lo mejor que se puede decir es que todos y cada uno de sus 11 cortes podrían perfectamente ser singles y ¡lo peor! es que es tiene demasiada variedad y carece de un tono unitario.

Pero -sinceramente- en el imperio de las playlist, enfermos todos de déficit de atención ¿de verdad que esto le importa a alguien?

‘St. Mojo’ tiene rock, pop, indie, country, oldies, algo de funky y hasta un tema -‘Bat Macumba’- que parece firmado a medias por Talking Heads y Vampire Weekend y otro -‘Normally’- entre garage y punk-rock ¡con coros y vientos! Todo perfectamente ajustado, medido y envasado por Steve Berlin y concienzudamente ejecutado por Ellis y Cashen, felizmente secundados por miembros de Grupo Fantasma  y  el proyecto orquestal Mother Falcon.

Stone Dead: ‘Good Boys’ (2017)

João Branco, Bruno Monteiro, Jonas Gonçalves y Leonardo Batista son de Alcobaça (Portugal). Cuatro jóvenes que entre estudios y trabajo empiezan a escuchar rock’n’roll y a divertirse tocando versiones, como las antiguas bandas de garage rock, y es así como nacen los Stone Dead. Han editado dos EP – ‘Animals’ (2012) y ‘The Stone John Experience’ (2014) – con un sonido directo, poderoso, sin artificios, fuertemente anclado en el hard-rock y el stoner, con toques bluseros.

Ahora es cuando presentan su primer larga duración ‘Good Boys’. Un disco que recupera la idea, quizás algo denostada, de los álbumes conceptuales, discos con un elemento unificador o tema común, que en su caso es la historia sobre la vida de Tony Blue, desde su nacimiento hasta su muerte.

Un disco en el que suavizan su sonido, sin dejar de lado el hard rock, y al que se suman un abanico de influencias que van desde el rock de finales de los sesenta al pop británico y la psicodelia de la misma época. Un álbum para fans de los MC5, Zeppelin, Who, Beatles y Floyd, y que estará, sin duda, entre los mejores del año corriente publicados en el país hermano.