Van Morrison: ‘Keep Me Singing’ (2016)

Por si alguien tiene duda de cómo ve el futuro inmediato -o sea, todo su futuro a los 71 años- El león de Belfast, solo tiene que leer, y no entre líneas, los títulos de sus dos últimos discos:  ‘Born to Sing: No Plan B’ (2012) y este ‘Keep Me Singing’ publicado no hace todavía dos meses.

Si el disco de 2012 resultaba un poco amargo y hasta desolado (sobre todo por algunas letras) en este George Ivan parece haber recuperado el pulso y el entusiasmo y -sin hacer desde luego una fiesta- entrega un más que agradable y entonado manojo de buenas canciones en la misma línea entre el jazz y el rhythm and blues que practica (y borda) hace dos décadas.

No falta nada, no sobra nada, tienes lo que esperas ¿Esperabas otra cosa?

Anderson .Paak: ‘Malibu’ (2016)

Al igual que hace 50 años la música hecha por negros que quería alcanzar la gloria tenía que pasar por los canales (y, a veces, las trituradoras) de Motown, Stax o P.I.R., parece que, a estas alturas de la película, los artistas afroamericanos tienen que ser tocados por alguna de las actuales varitas mágicas para llamar a las puertas de las grandes audiencias.

Esencialmente, esas varitas están en manos de tres o cuatro ‘grandes manos’: por un lado, el conglomerado (mucho más grande ya que la pareja) Jay-Z/Beyoncé y el sello Def Jam, de Chicago (Kanye West, Vince Staples, The Roots) y, por otro, el toque mágico personalizado en ‘artesanos’ como Chance The Rapper (Donnie Trumpet & The Social Experiment) o Dr. Dre. Por supuesto, ‘entre otros’.

Bien, pues fue el dedo mágico del Dr. Dre quien señaló a Anderson .Paak como intérprete (de cinco o seis temas) en la banda sonora de ‘Straight Outta Compton‘ y el que se ve que le ha puesto las pilas para que se afine, supere (era relativamente fácil) su anterior disco en solitario y construyera lo que parece el inicio de una fructífera nueva vía en su trayectoria.

‘Malibu’, dentro de lo que cabe, es un disco mainstream, con menos hip hop y mucho más r’n’b y soul, que tiene puestos los ojos en influencias contemporáneas como D’Angelo (o Jamiroquai (‘Am I Wrong‘) y, por supuesto, en clásicas como Marvin Gaye (‘Heart Don’t Stand A Chance‘), lo que lo convierte en una obra lo suficientemente balanceada como para haber podido colocarse entre los discos más valorados de la primera mitad de este año.

Se puede decir que lo que ha hecho .Paak con respecto a su disco previo y frente a los (grandes) artistas de la esfera hip hop es dar a sus canciones (incluso cuando rapea nigga y motherfucked) una buena mano de suavidad y de elegancia, huyendo de la agresividad característica (y estigma) del género y ofreciendo un disco accesible y recorfortante.

Blood Orange: ‘Freetown Sound’ (2016)

El caso de Devonte “Dev” Hynes, a.k.a. Blood Orange, es realmente paradójico. Estamos ante un artista de poco más de 30 años con una trayectoria por encima de notable, que ha brillado tanto en solitario (en Lightspeed Champion antes de Blood Orange) como en compañía de otros, que ha compuesto para FKA twigsFlorence and the MachineThe Chemical Brothers o Kylie Minogue, que tiene postrada a la prensa musical y que, escuchado ‘a saltos’, o sea, de hit en hit, puede dejarnos estupefactos con el suave engranaje (groove, mucho groove) que construye con ritmo y melodía, PERO que, cuando te pones un disco suyo del tirón -sea este de ahora o cualquiera de los dos anteriores como Blood Orange- no deja de llamarte la atención el regusto a pastiche (vale: mixtape) que lo inunda todo y, especialmente, lo fácil (porque es clonación y no lo esconde) que es deducir las influencias de Hynes: de Prince, Michael Jackson, Stevie Wonder o Bobbie Brown a George Michael y hasta Madonna o Whitney Houston.

Y, ya puestos a hacer sangre, hay más pecados, porque -ya ciñéndonos a ‘Freetown Sound’– este es es un disco (que se hace) largo, porque tiene claramente cuatro o cinco temas del todo prescindibles donde, además, el pecado de pasticheo de Hynes se hace más evidente (‘Better Numb’, que cierra el disco, por ejemplo, o ‘Thank You’ un poquito antes).

¿Y qué es lo que salva la entrega? Pues perlas negras como ‘Best of You‘, ‘E.V.P.‘ (con Debbie Harry), ‘Desirée‘ o ‘But You‘, a pesar de haber convocado en vano para esta última al fantasma desganado de Jacko.

¿Que si merece la pena escucharlo? Por supuesto que sí. Otra cosa es darle la importancia y la trascendencia que le dan los medios anglosajones, claro que, mirado desde el punto de vista (absolutamente extramusical) de una obra de un artista negro que funde (otro mixtape) reflexiones y reivindicaciones raciales, sexuales y políticas, a ver quién es el valiente que le tose a Hynes.