Tranquility Base Hotel & Casinopop 

Arctic Monkeys: ‘Tranquility Base Hotel & Casino’ (2018)

Lo más sorprendente de las más acaloradas y FANáticas reacciones a este ‘Tranquility Base Hotel & Casino’ es, de forma bastante chocante, precisamente la sorpresa, porque, y especialmente en el caso de Alex Turner, los Arctic Monkeys venían avisando desde hace casi 10 años de sus ganas de hacer algo distinto (en este caso algo completamente distinto) del estilo que los encumbró. Si en ‘Humbug’ levantaron el pie y cambiaron casi de idioma para estupefacción de su parroquia y, antes, Turner ya había mostrado su alter-ego musical junto a su colega Miles Kane en el proyecto paralelo de The Last Shadow Puppets, no podemos entender la sorpresa de algunos sino como impostura, por las buenas, o fundamentalismo, por las malas.

Otra cosa es si el producto en sí justifica el viraje de la banda y el viaje al que invitan/obligan a sus seguidores, porque, si eres fan, te lo acabas escuchando las diez veces que estipula Turner como necesarias para acceder al nuevo universo, o más de 10, y, al final te encuentras sumergido en unas historias de ciencia ficción un tanto viejuna, a lo Ray Bradbury, en un ecosistema musical donde el piano ocupa el vértice de la pirámide trófica, hay mucha referencia (Bowie, Elvis, Bowie, Prince, Bowie, Pulp, Beach Boys…) y mucho ropaje sofisticado al estilo de las verdaderas bandas sonoras de Badalamenti o las falsas de Barry Adamson, no hay un estribillo al que agarrarte para descansar, todas las canciones son medios tiempos y la voz de Turner es la de un tritón de la isla de la modorra.

Con todo y por encima de la pretensión de su autor de que el disco se traga entero o no se traga, humildemente recomendamos porcionarlo (bocaditos que se puedan desenredar) y con esa táctica podremos hincarle el diente sin temor y disfrutar de ‘Four Out Of Five’ (que es hipnótica) o el tema que da título al álbum; y, una vez ‘iniciados’, gracias a la bendita curiosidad humana, ir viajando por el resto del disco como exploradores de una tierra ignota y poco complaciente.

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