Artistas de un solo hit

(O “maravillas de un solo éxito que el mundo nunca necesitó”, según el apunte original en sloshspot)

Es algo muy común en la historia de la música popular a través de esa trituradora machacona que son las listas de éxitos: todos los años aparecen canciones que los medios (principalmente las radio y las vídeo-fórmulas) encumbran muy por encima de sus valores artísticos, que acaban sonando por todas partes, que la gente adora (porque las re-conoce una vez y otra y otra, que es lo que le gusta a la gente, no nos engañemos) y que, de pronto, la gente olvida porque el hueco es rápidamente ocupado por otras canciones de similar pelaje.

Más triste debe de ser, sin embargo, la historia de los músicos (a veces es demasiado decir) que están detrás de estos productos. ¿Cómo se sentirán las temporadas siguientes sin verse y oírse en todas partes, sin fotos, sin entrevistas y al final sin contrato?

One Hit Wonders That The World Never Needed reúne trece temas que son un buen ejemplo de ese fenómeno, algunos muy conocidos por aquí y otros menos. Merece la pena escucharlos y tratar de encontrar un mínimo común denominador que explique por qué ciertas canciones acaban meses rondando (y muchas veces golpeando) nuestros oídos y otras, con los mismos méritos o deméritos, pasan de largo y se pierden en el éter para toda la eternidad.

Y, finalmente, y como curiosidad, merece la pena entrar en imeem y comprobar las DECENAS DE MILES de reproducciones que acumulan estas “maravillas”. Tiembla hasta Miles Davis.

Rebecca Martin

Rebecca Martin (1969, Portland, Maine, USA) es una cantante y compositora norteamericana de lo que se conoce como jazz vocal o folk-jazz (la armonía de la canción es tradicional, pero los arreglos son jazzísticos). En esta década ha publicado tres discos: Middlehope (2002),People Behave Like Ballads (2004) y The Growing Season (2008)Este último ha recibido excelentes críticas (por ejemplo la del New York Times) y yo he sabido de su existencia gracias al excelente programaque Santiago Alcanda hace de lunes a jueves a partir de las cinco de la tarde en Radio 3.

 

Bill Withers: como en casa en ningún sitio

El otro día hablábamos de Betty Davis como de la estrella que no pudo ser, hoy vamos a darle la vuelta al plato para hablar de la estrella que no se quiso quedarBill Withers.

El caso de Withers es completamente atípico en la historia de la música popular del siglo XX, pues no se trata de alguien que empezara en el negocio como adolescente, ni que triunfara después de intentarlo con innumerables compañeros de aventura, ni siquiera que disfrutara de la fama en plena juventud. Cuando le llega el éxito con Just I Am (1971) tiene 32 años, ha trabajado una larga temporada para Boeing instalando retretes en sus aviones y ha servido en la Armada desde los 17 años. Antes de eso había vivido en una familia numerosa de una comunidad minera de Virginia Occidental y, asmático y huérfano de padre, había sido criado por su abuela. Esta historia ciertamente melodramática (aunque real) nos sirve para imaginarnos a Bill en 1971 hecho un verdadero hombre cuando le llegan los contratos, los números uno, las actuaciones multitudinarias, la televisión y los Grammy’s.

Su trayectoria puede dividirse en dos etapas. En la primera, subido a la ola, graba entre 1971 y 1977, cuatro discos impresionantes: el ya citado Just I Am (el pelotazo también hay que atribuírselo al productor: Mr. Booker T.), Still Bill (1972, su disco perfecto), ’Justments (1974, su disco más trascendente) y Menagerie (1977, ya con Columbia y en pleitos con Sussex, su anterior compañía). En la segunda etapa, ya dejándose llevar, graba, en plenas fiebres disco y soul-filo-gay ochentera, Bout Love (1979) yWatchin You Watching Me (1985). Para entonces se ha casado por segunda vez, tiene dos muchachos y 46 ó 47 tacos, la vida hogareña lo ata con lazos de seda, la farándula le resulta ya demasiado ajena y se planta: hasta aquí hemos llegado y como en casa en ningún sitio.

Desde entonces apenas sí se le ha visto. Ha colaborado en algunos discos y actuaciones, sobre todo conGrover Washington Jr., y poco más. Muy recientemente se rodó Still Bill, un documental muy premiado donde Withers cuenta su vida y justifica su marcha.

(en La escuela moderna cuentan todo esto mucho mejor)