Elucubraciones de un disidente sonoro VII

Era finales de junio. A través de la asociación MusicaLibre recibí un email de un improvisador australiano llamado Ren Walters, fundador de un proyecto llamado GAIP, diciendo que iba a pasar el mes en España, en Madrid y Barcelona concretamente, y que estaba interesado en contactar con gente de aquí para organizar alguna sesión de performance e improvisación esos días. No me lo pensé dos veces y respondí a Ren diciendo que teníamos organizada una sesión en una galería de arte llamada “Espacio Bop” como motivo de la exposición “Los Dados Eternos”, de un pintor peruano llamado Luis Arias Vera. Ren no tardó en llamar, me dijo que le consiguiera una guitarra y allí estuvo ese día puntual junto a Juana Beltrán, artista plástico, que además es su pareja.
A todos nos gustó mucho el número que montamos y decidimos repetir, así que esa semana tuvimos dos sesiones más, una de las cuales fue memorable, en el Club Ventura, donde ejecutamos una de las performances más libres y satisfactorias en las que he participado. Me recordó al movimiento Fluxus y todas esas cosas que se hacían en los 60. En el vídeo no se aprecia, pero fue para haber estado allí:
Esa semana conocí a dos de los artistas más interesantes con los que me he topado hasta ahora y además, conseguí a dos buenos amigos.
Ren me llamó desde Barcelona para decirme que había contactado con Juan Crek y que habían hecho algo juntos y con Eli Gras, de la que hablaré más adelante:
La cosa no para aquí. Ya dije que había conocido a Ricardo Tejero, otro músico excepcional y encima buena persona. Bien, pues me puso en contacto nada más y nada menos que con ¡Eddie Prévost! …la leche. Fundador de AMM, uno de los pioneros de la free improvisation. Hice la mochila y me presenté en Londres a un taller que dirige Eddie. Yo iba nervioso pensando que iba a ser un estirado y en cambio me encontré a un tipo de unos 70 años, en una forma increíble y, además, accesible y afable. Me recibió como si me conociera de hace tiempo y encima tuve la suerte de poder tocar junto a él en un cuarteto. Ya digo… ¡la leche!. No se puede pedir más.
Estuvimos 14 músicos y nos fuimos turnando en dúos, tríos y cuartetos durante casi 3 horas. Pude tocar junto a Ricardo al saxo, un contrabajo, guitarra preparada, theremin y encima junto a la percusión de Eddie Prévost. Fue una buena experiencia donde no solo se toca, también se escucha durante mucho tiempo, algo fundamental para entender y aprender este tipo de música.
Me queda la última parte del verano… prefiero reservarla para otro capítulo. Creo que en este hay suficiente información y es mejor no saturar.
Atentamente, J.G. Entonado & Arín Dodó (www.arintonadodo.com/contacto/)
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