Sampha: ‘Process’ (2017)

Sampha Sisay es un joven músico británico de 28 años que presenta ahora su primer disco demostrando que en esto del triunfo se puede hacer el camino al revés, si bien pasar primero por el estado de compositor/arreglista/productor para otros (Solange, Frank Ocean, Drake o el omnipresente Kanye West) para acabar haciendo uno su propio bollo tampoco es que sea una ruta demasiado rara.

Basta escuchar un par de temas de este excelente ‘Process’ para establecer similitudes con el sonido de James Blake y por eso rápidamente se le quiso poner a Sampha la etiqueta de ‘sucesor de’, pero lo cierto es que tanto Blake como él proceden de la misma cantera del post-dubstep y utilizan los mismos palos, solo que Blake se adelantó o lo tocó primero la varita de la fortuna.

Y lo cierto es que ambos artistas trabajan el mismo género, que se decía antes:  el ya mencionado dubstep junto al hip hop y el modern r’n’b crean las bases, que son trufadas con samples y, por encima, los arpegios electrónicos tejen la superficie sonora sobre la que flota un soul vaporoso que sale de una voz insegura. Y funciona que lo flipas.

The XX: ‘I See You’ (2017)

Si me apuntaran con una pistola de agua en la línea que va del ojo a la oreja y me preguntaran qué tal está lo nuevo de The XX, aun a riesgo de perder la sequedad, tendría que ser sincero: interesantes los tiempos medios (‘Lips’, ‘On Hold’, ‘I Dare You’), estimulante el comienzo bailongo (casi house) con ‘Dangerous’ y ‘Say Something Loving’ y que me aburro (me vengo aburriendo desde 2009) con las canciones más pausadas, donde sigo  sin encontrarle sabor ni olor ni color a esa insipidez de la deconstrucción electrónica.

A favor, que el juego de voces entre Romy y Oliver está cada vez más fino (que es, de verdad, lo que le da a la banda su valor añadido y marca diferenciadora) y, en contra, que el disco en solitario de Jamie era mucho más entretenido, valiente y seductor que este.

Cassius: ‘Ibifornia’ (2016)

10 años han tardado estos dos dj’s y productores franceses en sacar disco. El anterior, del que todo el mundo recordará esto

fue recibido, aclamado y, naturalmente, muy bailado. Pero, en lugar de continuar lo que venía siendo una carrera prometedora, Philippe Zdar y Hubert Blanc-Francart, prefirieron pinchar en Ibiza y producir a otros artistas. Lo primero les habrá llenado la cuenta corriente y bendecido con la filosofía de vida que deja traslucir lo de Ibifornia y lo segundo les ha puesto la agenda tan a tono como para contar en la presente entrega con nombres como Chan Marshall (Cat Power), Pharrell Williams o Mike D (Beastie Boys).

Bueno, pues el disco, en el sentido físico, está, pero no lo es el en conceptual ni el artístico, porque no deja de ser una especie de cul-de-sac donde se impone la voluntad de los dos autores de decir todavía estamos aquí por la discutible vía de ir dando a los distintos colaboradores-clientes un envoltorio idóneo a sus personalidades musicales, dando como esperable resultado una suma de temas irregular e imposible de cohesionar.

Eso sí, hay dos o tres pelotazos que, aislados, son incuestionables: Action, Go Up, The Missing…