El gran Lebowskicine y tv 

20 años de ‘El gran Lebowski’

El escritor Jesús Carnerero ha sido tan amable de querer celebrar con nosotros las dos décadas de esta película de culto. Jesús (San Vicente de Alcántara, 1984) es un escritor independiente con cuatro novelas autopublicadas: Un lobo como yo (2014), Algún pecado raro (2014), La bruma (2015), y El grito de los murciélagos (2016).

Técnico Superior en Producción Audiovisual, su escritura está tan influida por Saramago, Auster y Bukowski, como por el cine, las series y la música.

Para darle un poco de consistencia a las primeras frágiles ideas que me surcaban la mente a la hora de escribir estas líneas, he vuelto a ver ‘El gran Lebowski’.

Cuesta decir la razón por la que siempre apetece volver a verla; lo mismo pasa si hay que decidir cuál es el motivo que te engancha. Sea por lo que sea, además de disfrutar de cada una de las escenas diciéndome a mí mismo que la que viene es mejor que la anterior, cuando me he querido dar cuenta ha aparecido la bolera y ya sonaba ‘Dead Flowers’.

Hay que destacar que no son los propios Rolling Stones quienes interpretan su tema sino que estamos ante una versión de Townes Van Zandt. Que Jagger y Richards cedieran los derechos solo puede tomarse como otro punto a favor de esta obra de culto.

‘El gran Lebowski’ se estrenó en Sundance hace 20 años y, además del constante rumor de que se avecina una segunda parte, algún spin-off —aquí sí que hay algo en marcha de manos de John Turturro, donde será protagonista el mítico personaje que encarnaba en la cinta de los hermanos Coen, Jesús Quintana, una suerte de remake de una cinta francesa de 1974, ‘Los rompepelotas’—, una trama tan disparatada como uniforme, y una galería de perdedores a los que evitarías a toda costa de encontrártelos en la vida real, a lo largo de este par de décadas ha ido generando hordas de fans que la veneran tanto, en especial la figura de Jeff El Nota Lebowski —también conocido como Noti, Su Notísima, o El Notarino— que han acabado por organizar un par de festivales en su honor.

Tal vez uno de los motivos por los que es tan fácil entrar en el universo patas arriba en el que se mueven estos personajes sea la música que rezuma desde el primer segundo. De pocas historias recuerdo con tanta claridad las canciones que llevan incorporadas. Y aún faltaban bastantes años para que los Coen grabasen ‘A propósito de Llewyn Davis’ (2013).

Como muestra de la trascendencia que tiene la música en esta película, tres ejemplos: ‘Mucha Muchacha’ (Esquivel!) sonando desde un radiocasete mientras Bunny flirtea con El Nota, ‘My Mood Swings’ (Elvis Costello) en los auriculares del protagonista al ser reconocido por un médico, y ‘Wie Glauben’ (del compositor de confianza de la pareja de directores, Carter Burwell) de fondo en el ataque de Los Nihilistas en la entrada a la bolera.

En los tres casos estamos ante escenas donde el sonido es dietético, surge de una fuente que aparece en la imagen. Tanto es así que, en la pelea de Su Notísima, Walter y Donny contra Los Nihilistas, estos aparecen con otro radiocasete en los brazos. Me permito imaginar que previamente han decidido recurrir a su pasado en la industria musical para ambientar el enfrentamiento, seguramente buscando motivación, y que lo que suena es una de sus composiciones. Tampoco paso por alto que uno de los componentes de esa extinta banda de algo así como tecnopop, Autobahn, no es otro que Flea, bajista de Red Hot Chili Peppers.

Resulta imposible que pase inadvertido semejante listado de canciones también por el pack indivisible que conforman con las escenas donde aparecen. El resultado es de admirar tanto para los veteranos en sumergirse en el particular mundo de El Notarino como para los no iniciados.

El taxista más irascible del mundo echando a la carretera a Lebowski porque detesta al grupo que suena en ese momento por la radio, los putos Eagles; pese a sus horribles antecedentes delictivos, hay que ser de piedra para no reír viendo a Jesús pavoneándose tras hacer un pleno al son de ‘Hotel California’ —original de Eagles, aquí versionada por ¡Gypsy Kings!—; ‘Viva Las Vegas’ sonando a todo trapo mientras una chica supuestamente secuestrada y mutilada presume de todo lo contrario; una chusta provocando un accidente de coche a ritmo de ‘Looking at my Back Door’, de Creedence Clearwater Revival, que repiten aparición en la escena de la entrega del dinero arruinada por la terquedad y la ropa interior sucia de Walter, y que vendrían a ser el grupo “oficial” de la película, ya que cuentan con una tercera aparición en forma de unas preciadas casetes que El Nota pierde cuando su coche desaparece; no se me ocurre peor elección —o mejor, según se mire— que el ‘Oye como va’ (compuesto por Tito Puente, popularizado por Santana) para encajar la derrota en una misión que ha destacado por su patetismo.

Es probable que no esté siendo imparcial por mi devoción a la filmografía de Joel y Ethan Coen, pero me arriesgo a decir que cuando has visto esta historia un par de veces no solo gozas de la memorable intro de la bolera y, posteriormente, la ensoñación de El Nota al ser despojado de su alfombra prestada, con un temazo como es ‘The Man in Me’ de Bob Dylan, sino que empezarás a frotarte las manos al ver la planta rodadora mostrando la ciudad de Los Ángeles, con la voz en off de El extraño y el coro de Roy Rogers & Sons Of The Pioneers.

Hay tanta música en las menos de dos horas de metraje —Hollywood todavía no se había lanzado a sacar tostones interminables— que nos vamos a topar hasta con un videoclip: el viaje de Noti en contra de su voluntad y a cuenta de Jackie Treehorn mientras suena ‘Just Dropped In (To See What Condition My Condition Was In)’, de Kenny Rogers. Ese despliegue de bailarinas coronadas con bolos, esa coreografía delirante, Julianne Moore de valkiria, Lebowski bajando las escaleras bailando.

No todas las composiciones sobresalen tanto. Dean Martin o Nina Simone aportan cierta elegancia a ese mundo sórdido, hipócrita y decadente en el que se mueve el elenco en su totalidad, con discreción.

Justo cuando pretendo poner punto y final descubro que no he explicado de qué va esta película. Porque ¿de qué va ‘El gran Lebowski‘? Tras recorrer unas cuantas de sus escenas, considero que no hace ninguna falta mentar el argumento. Y si eso no convence, ahí está la banda sonora, que habla mucho y muy bien por sí sola.

No se dejen llevar por prejuicios y disfruten del tipo más vago de Los Ángeles. ¡El Nota aguanta!

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