americana 

Aaron Lee Tasjan: ‘Silver Tears’ (2016)

Si uno escucha ‘Silver Tears’, un disco tan ecléctico como magnífico, puede suponer a su autor, Aaron Lee Tasjan, como un artista con los pies -en el buen sentido- un poco fuera del tiesto de la country music (una cosa que aquí nos encanta, por cierto), pero, si nos metemos a averiguar algo de su vida, enseguida entenderemos que estamos ante un caso, si no único -que de todo habrá en Nashville-, al menos sí ciertamente peculiar.

Para empezar, Aaron no es sureño, sino yanqui de Ohio, concretamente de New Albany, un suburbio de Columbus a poco más de 100 millas al sur del Lago Erie y además no empezó precisamente en la americana, porque a los 16 años ganó un concurso del Lincoln Center como guitarrista de jazz y 6 años después, con 22 y ya asentado en Brooklyn, lanzaba un disco llamado ‘We Love You’ con su banda de punk-rock Semi Precious Weapons y producción de Tony Visconti.

A la banda, sin embargo, no le fue demasiado bien y Aaron empezó a acompañar como músico de sesión a grupos como los New York Dolls, en la línea de sus Weapons, pero también enseguida fue fichado para tocar con formaciones notablemente distintas, como los Drivin ‘n’ Cryin’ y otras más cercanas a la música tradicional norteamericana, lo que lo puso definitivamente en la órbita Nashville.

Asentado en la music city desde 2013, publicó dos EP’s como calentamiento del que sería su verdadero desembarco en solitario, ‘In The Blazes’ (2015), un brillante ejercicio de estilo que confirmó a ‘ALT’ como un autor de canciones inteligente, divertido y relevante.

‘Silver Tears’ es la confirmación que se anunciaba en el anterior largo: folk, blues y rock forman la estructura basal desde donde Tasjan se lanza sin demasiados prejuicios ni complejos a rellenar los huecos imaginados entre composiciones míticas de Harry Nilsson, Randy Newman, Robbie Robertson y hasta Willie Nelson o el mismísimo Johnny Cash, es decir, como si intentara componer ahora las canciones que ellos se dejaron sin hacer. Y lo consigue dando además al conjunto un toque entre vaporoso y alucinado, un poco al estilo de Father John Misty (no en vano Eli Thomson le ha producido el disco), sin dejar atrás momentos en los que ALT muestra el filo de su colmillo rockero.

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