Con Brio: ‘Paradise’ (2016)

Hay cosas que no se entienden (o que es mejor decir que no se entienden para no hacerte mala sangre): que en un mundo tan conectado que se resfría un tío en Perth, Australia, y acaba yendo a la farmacia una tía en La Codosera, Badajoz, esto

haya pasado desapercibido para prácticamente todo el mundo, incluyendo prensa especializada, es un crimen nefando cuya carga solo podemos obviar escuchando en bucle este disco, tema a tema, durante un mes.

La banda, formada en torno al frontman Ziek McCarter (que cuenta que se le apareció en sueños su padre, asesinado en 2011, la noche antes de empezar a grabar el disco y que lo invitó a irse con él al ‘paraíso’) e integrada por intérpretes habituales en el circuito de música negra de la Bahía de San Francisco, tiene sus pies bien asentados en las grandes bandas de soul de los 70 (Sly & The Family Stone, Earth, Wind & Fire, Funkadelic…), pero lo suyo no es ni la nostalgia ni la emulación. La prueba más evidente es que ya la primera escucha del disco deja bien a las claras la voluntad de sus creadores de arrastrar al oyente en una trayectoria ascendente en intensidad, en complejidad y en sano exceso.

Con Brio hacen honor a su nombre y suenan como un cañonazo, por cierto muy ajustado en decenas de bolos antes y después de la grabación del disco, y es precisamente ese rodaje, esas horas de escenario y complicidad, lo que dan al sonido de la banda el lubricante que lo hace tan singular y extraordinario.

The Molochs: ‘America’s Velvet Glory’ (2017)

Segundo álbum de pegadizo garaje-rock de este combo angelino. Una banda que bucea en varios estilos del rock de los años 60, sonando como una embriagadora combinación de varias bandas de la época.

The Molochs no se limitan a recrear en sus temas esos sonidos que les inspiran, sino que consiguen imprimirles su toque personal para que transmitan cierto magnetismo y suenen actuales y no quedarse como un mero grupo de ‘revival’.

‘America’s Velvet Glory’ es una sorpresa y un disco muy estimulante, del cual nos aventuramos a afirmar que puede estar en las listas de los mejores del año. Destaques para: ‘Ten Thousand’, ‘No More Cryin’’, ‘You Never Learn’ y ‘Charlie’s Lips’.

The XX: ‘I See You’ (2017)

Si me apuntaran con una pistola de agua en la línea que va del ojo a la oreja y me preguntaran qué tal está lo nuevo de The XX, aun a riesgo de perder la sequedad, tendría que ser sincero: interesantes los tiempos medios (‘Lips’, ‘On Hold’, ‘I Dare You’), estimulante el comienzo bailongo (casi house) con ‘Dangerous’ y ‘Say Something Loving’ y que me aburro (me vengo aburriendo desde 2009) con las canciones más pausadas, donde sigo  sin encontrarle sabor ni olor ni color a esa insipidez de la deconstrucción electrónica.

A favor, que el juego de voces entre Romy y Oliver está cada vez más fino (que es, de verdad, lo que le da a la banda su valor añadido y marca diferenciadora) y, en contra, que el disco en solitario de Jamie era mucho más entretenido, valiente y seductor que este.